Crees que las labores del hogar te están agotando sobremanera y ya no puedes más? Déjame compartir contigo algunas ventajas que encontrarás si distribuyes las labores del hogar entre todos los miembros de la familia, para que no solo mejore la convivencia, sino para que también se brindan lecciones educativas alrededor de la cooperación, la autonomía y la responsabilidad.

  • La madre no se agotará

Independiente de si trabajan por fuera o no, si cuentan con ayuda doméstica o no, las mujeres, por lo general, son las que se encargan de hacer de la casa un verdadero hogar, velando que todo marche sobre ruedas. Pero esta responsabilidad no debe ser exclusiva de las madres, si todo el peso cae sobre ellas terminarán agotadas y lo más probable es que también se altere la armonía del entorno.

  • Se fortalecerá la familia

Cuando se siente la participación de cada uno de los integrantes de la familia, se respira también un ambiente de mayor unión familiar. Y es que cada miembro del grupo, por joven que sea, puede aportar su grano de arena para ayudar en las tareas que a diario hay que realizar en casa.

Pero no solo es cuestión de propiciar el trabajo en equipo y la sana convivencia, la realización de los quehaceres domésticos les enseña a los chicos a valorar el esfuerzo que otros hacen por ellos, a ejercitar la responsabilidad, la voluntad, la autoestima, la disciplina, la solidaridad, la gratitud y además les hace sentirse miembros activos, ya que en parte, depende de ellos el buen funcionamiento del hogar. Parte de estas lecciones serán determinantes para formar una personalidad autónoma basada en el esfuerzo y en la capacidad de valerse por sí mismos.

  • Todos se sentirán útiles

Las labores deben realizarse en función de la edad y deben plantearse de manera atractiva. No hay que esperar a que los hijos tengan 12 años para empezar, puesto que ya puede ser tarde y es posible que no tengan la misma disposición.

Se debe empezar con labores básicas como recoger los juguetes, ordenar la habitación, llevar la ropa sucia a su lugar, poner y recoger la mesa. Y así gradualmente se podrá ir aumentando el grado de dificultad y el número de actividades. En el caso de los adolescentes las tareas serán mayores, se les puede enseñar a preparar recetas de cocina, a lavar la ropa, etc.

APLICACIÓN: El sabio Salomón dijo en una ocasión: Hijo mío, guarda el mandamiento de tu padre, y no abandones la enseñanza de tu madre. Proverbios 6:20

Enseñemos a nuestros hijos a tener una casa en orden. Una tarea que no es fácil, pero tampoco imposible, exige tiempo y esfuerzo, pero que sólo quien conoce al detalle esta gran responsabilidad, sabe lo que implica las demandas de toda una familia.

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