20 febrero, 2017

Los hombres y las tareas en el hogar, nunca es tarde para aprender

Desde el inicio de los tiempos, los hombres se mantuvieron ajenos a la realización de las tareas domésticas. Cómo hacer para que ambas partes se ocupen de las tareas del hogar sin peleas ni discusiones…

Los cambios sociales y económicos que se han ido generando han ido transformando el panorama tanto para hombres como para mujeres. “En la actualidad, el modelo para proveer la manutención del hogar se ha ido modificando.

No solamente puede ser el hombre quien se encargue de esta responsabilidad sino que la mujer ha ido ganando terreno y es natural que exija también una ayuda ya que no se puede estar en todos lados y cumplir todas las funciones”, comenta la socióloga uruguaya Catalina Gálvez.

Más allá de costumbres machistas o feministas hay que pensar en el bien común. “¿Qué pasa si el hombre, único miembro de la pareja que trabaja se queda desempleado o muere?

¿Qué ocurre si la mujer es la única que atiende a sus hijos y se encarga de las labores domésticas y también sufre un accidente irreparable?

Hay que mantener una actitud solidaria el uno con el otro por el bien de cada uno, por el bien de la familia y si hay hijos, por ellos también se debe hacer un esfuerzo y cooperar en lo que más se pueda”, destaca la profesional.

Cómo evitar conflictos por las tareas del hogar

1.- Hay que dejar de lado el rol de poder y el de sometimiento. “Se debe acordar tener una relación en donde ambos miembros sean iguales. Tanto el hombre como la mujer deben ser capaces de trabajar fuera del hogar y también deben ser capaces los dos de poder encargarse de las tareas domésticas y de los hijos de igual manera”, comenta la especialista.

2.- Es habitual que la mujer exija a su pareja ayuda y se queje cuando éste no coopera, pero “también es habitual ver a estas mujeres cuando tienen hijos varones, no enseñarles cómo deben comportarse dentro del entorno familiar, no les solicitan ayuda y es un comportamiento que se aprende desde pequeños ya que luego cuando se es adulto será mucho más complejo revertir la actitud indiferente con la que muchos hombres se deciden a vivir el matrimonio y la familia”, destaca la profesional.

3.- Alimentar la actitud de comodidad es un grave error que solamente ayudará a perpetuar el inconveniente. “Hay maridos que son más hijos que hombres adultos. Si la mujer está sobrecargada de labores, lo menos que tiene que hacer es continuar en un plan de excesos.

Dejar de hacer cosas y atender aspectos vitales es un modo de reflejar aquello que no se puede abarcar. La mejor manera de pedir auxilio, si la palabra ya no da resultados, es dejar en evidencia y exponer todo aquello que requiera de atención”, determina la experta.

Es de vital importancia llegar a un acuerdo entre el hombre y la mujer. Aunque es difícil lograr un equilibrio, éste es sumamente importante para que la relación no se deteriore.

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